martes, 11 de diciembre de 2018

Niebla





Anochece. Una gélida niebla envuelve todo el parque. Tras el espeso manto, surgen por todas partes cual soles amarillos y enfermizos, las luces mortecinas de cientos de farolas que parecen mirarme. Y en esta  noche fría con lágrimas de estrellas, pienso en ti como nunca. Y te imagino alegre, aunque en tus labios rojos se haya instalado un rictus de perpetua tristeza. Y te veo resuelta, aunque tus bellos ojos de color avellana conserven todavía ese brillo apagado de nostalgias antiguas que se afana sin éxito en nublar tu mirada.

¿Dónde estás tú esta noche, adorable poetisa de versos encantados? 
¿En qué rincón bañado por la luna juegas a ser la ninfa de los sueños prohibidos? 
¿Acaso te has quedado dormida, arropada tan solo por el manto de plata de esta luna redonda que me sigue mirando irónica y burlona, mientras me guiña su ojo de pérfida hechicera? 
¿O tal vez te perdiste entre los altos ceibas de una selva sombría y solitaria, persiguiendo a la aurora?

¡Qué tristeza en el aire de este frío diciembre! ¡La niebla se ha llevado los mágicos momentos en que tu corazón y el mío latían al unísono burlando las barreras de una lógica fría e inhumana, mientras nos elevábamos majestuosos sobre los negros prados de la mediocridad!
¡Qué frágil es la dicha y que fuerte el olvido! 

La vida nos ha ido enseñando a enturbiar con ondas de temores la superficie límpida y tranquila del lago de los sueños. Somos extraños seres que renunciamos a la felicidad por miedo al dolor que surge cuando la felicidad termina. Evitamos ser dichosos para no sufrir tras la dicha...

Y así, renunciamos a lo sublime por lo vulgar, a los sueños por los fracasos. Y nos pasamos toda nuestra triste existencia creyendo que hacemos lo correcto.

Es ya madrugada. La niebla se ha hecho más espesa. Apenas se dibujan ya en su lienzo de agua la luces mortecinas de las tristes farolas. El rocío de la tarde se ha tornado llovizna y un frío casi helado me golpea la cara.

Es hora de dormir abrazado, como cada noche, a tu dulce recuerdo.




sábado, 29 de septiembre de 2018

El farol y la luna



Fenece esa llama insolente apagando (pagando) su osadía de luz intrascendente de farol ante la fastuosidad de esa luna redonda que  en cada plenilunio le muda la razón en mística locura y lo empuja sin pausa y sin remedio a venerar su luz, a amarla sin medida.

Y es que el día que entendemos que el sentido final de este incierto viajar de la cuna a la tumba no es otro que el amor, nada ni nadie podrá ya detener ese río que fluye sin diques ni barreras.

Es entonces cuando, hasta la pobre luz de este farol mohíno y solitario, se atreverá a reunir todo el valor del mundo para mirar de frente y a los ojos a esa belleza pálida de guiños seductores que en cada plenilunio lo hechiza con su magia redonda de eterna enamorada, hasta hacer de su humilde alumbrar apenas un suspiro de brillos apagados de tanto desearla.

Pero a él no le importa perder toda su luz en cada luna llena porque sabe que al fin no hay nada más hermoso que morir por amor.

En las noches sombrías, solitarias y eternas...suspira y se estremece la llama del farol mientras sueña impaciente con la feliz llegada de un nuevo plenilunio.




viernes, 11 de mayo de 2018

Summertime (Impresiones)






Gime el saxo en la azotea del viejo casino , frente a la playa de los ingleses. La pequeña orquesta se vacía tras una noche entera sin parar de tocar.

En la pista de baile, la última pareja apura el sabor de un largo beso que comenzó de madrugada, allá en el rompeolas.

La mañana reparte las nostálgicas notas a golpe de brisa y las lleva hasta el pinar que surge por oriente coronado de soles amarillos. Y los pinos comienzan a danzar con ritmo acompasado, moviendo suavemente sus redondas melenas de cabellos de agujas…

Mil destellos brillantes surgen de entre las aguas de un mar aún dormido. Reflejos de diamantes tallados a golpe de agua y luz.

Un borracho de alcohol y soledad deambula entre las dunas lanzando improperios al aire. Un famélico perro de ojos tristes, lo mira silencioso.

Mañana de domingo.  El reloj de la torre deja caer las once.

Las gaviotas organizan su propio festival de risas estridentes mientras sobrevuelan lo lonja, hoy cerrada. Ellas ignoran todo sobre calendarios.

Y yo, sentado sobre un peñasco verdinegro amante de las algas, me eternizo mirando la bella inmensidad de un mar rizado apenas. Mientras, pienso en ti, como todos los días, como todas las horas..



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viernes, 13 de abril de 2018

¿Soy hoy?


Hoy soy...

...sombra negra de un tétrico ciprés de cementerio.
...perdido navegante buscando la verdad en el rizado mar de la poesía.
...humo espeso que oculta la cruda realidad que nos regala el tiempo,
   ese ente invencible.
...un ciego enamorado de mil amores nuevos cada día y todos son tú mismo,    
   siempre tú.
...cualquier niño-soldado que sueña en las trincheras de la vida con caricias
   de madre.
... caminante sin rumbo que se dejó su espíritu olvidado  en el fondo sereno
    de unos ojos de miel.
…apenas  un suspiro de vida entre las sombras, un destello fugaz de luz  
    entre la niebla…



    …por todo ello,¿soy hoy?

viernes, 9 de marzo de 2018

Tú y la noche





Cuando la tarde agoniza y los pétalos azules del recuerdo se abren entre la niebla, busco tus ojos en la incipiente oscuridad mientras recito versos ya lejanos, como aquellos que un día me hicieron creer de nuevo en lo imposible.

Cuando la noche lo envuelve todo con su manto negro tejido de hilos siniestros, busco tus añoradas facciones entre la gente que se cruza conmigo por la calle, pero nadie eres tú.

Cuando el aire de este frío noviembre se impregna de vulgares fragancias envasadas, busco en las redomas del recuerdo el sutil  aroma de tu piel ardiente, trémula de besos tras la madrugada.

Y toda tú me llegas a oleadas pero nítida y radiante, plena y sensual . Toda tú te me entregas cuando vienes a mi triste silencio y me regalas tu hechicera sonrisa, capaz de convertir en livianas cometas las piedras más pesadas del camino.
Y me traes tu luz, brillante como el sol en el estío.
Y me llega tu voz, agua fresca y serena, para regar con  ella los resecos arriates de mi alma.


Cuando la tarde agoniza y el frío se apodera de mi cuerpo cansado de añorarte, es el calor de tu dulce recuerdo, cada día más intenso, el que me arropa y me transporta al increíble mundo de los sueños, el único lugar donde reina la paz, la dicha y la armonía.

Soledad


¿Quién llenará hoy de halagos mi atormentado ego?
¿Quién me dará un abrazo esta lluviosa mañana de diciembre?
¿Quién calmará hoy mis ansias?
¿Quién apagará el fuego de mi cálida piel en este día gris de negros  
 nubarrones?
¿Qué ojos mirarán mis ojos apagados?
¿Quién abrirá sus labios sobre los labios míos para calmar la sed de amor que me devora?
¿Quién secará hoy mis lágrimas amargas?
¿Quién humedecerá mi reseca tristeza?

¿Qué hacer cuando a tu alrededor nadie ve tu vacío?

...Y es que hay días en que sería mejor seguir durmiendo.
En que sería mejor no despertar a este inmenso desierto que es a veces la vida.

 

sábado, 17 de febrero de 2018

Invierno





Te fuiste en primavera y ahora, en el verano, es tan viva la luz  que anida en mi retina, que apenas te recuerdo.

Pero sé que, cuando lleguen los fríos del invierno, cuando la densa niebla cubra el valle con su velo de gotas engarzadas, cuando la escarcha forme sobre los charcos dormidos del sendero un mosaico de diáfanos cristales de carámbano, entonces, sólo entonces...
...volveré a ver tus ojos que me miran desde el suave fulgor de la mañana.
...volveré a oír tu voz en mis oídos susurrándome bajito, muy bajito, dulces palabras de amor.
...volveré a ver tu cara en los espejos de la tarde, mientras la última luz juega a esconderse tras las montañas azules de poniente.

Cuando los troncos secos crepiten en mi solitaria chimenea.
Cuando los fríos puñales del hielo de la noche cuelguen desde el alero del tejado, amenazando con caer sobre los setos de las mustias caléndulas, entonces, sólo entonces...
...mi alma se impregnará del terrible vacío que se dejó olvidado tu insoportable ausencia.